Las puertas del hospital San Gabriel se abrieron en la unidad de emergencias cuando la ambulancia se detuvo con un chirrido urgente.
Ethan bajó primero, con el corazón al galope, las manos empapadas del tenue rojo que aún manchaba la ropa de Ava.
Los paramédicos bajaron la camilla sin perder segundos, abriéndose paso hacia la sala de urgencias mientras la joven, inconsciente, parecía ir deslizándose entre los dedos del tiempo.
—¡Está en amenaza de aborto! ¡Presión cayendo! ¡Traigan al ginecól