Ethan resopló y desvió la mirada hacia el vecindario. El corazón le dio un vuelco de incomodidad al observar el entorno en el que vivía Ava.
Tenía entendido que residía en una zona decente, quizás sencilla, pero nunca se imaginó esto: un edificio desgastado por el tiempo, ventanas rotas y un olor a humedad que se filtraba desde los muros.
Las luces de la calle parpadeaban con lentitud, y un contenedor de basura volcado en la esquina completaba la postal.
¿Cómo era posible que viviera allí… y