El trayecto comenzó envuelto en una atmósfera inesperadamente amena.
David conducía con una sonrisa amplia y relajada, lanzando de tanto en tanto miradas a Ava, como si aún no creyera que la tenía al lado.
—Nunca imaginé que te volvería a ver —comentó, riendo mientras sacudía la cabeza con incredulidad—. Y menos saliendo de un restaurante elegante con gente tan… ¿sofisticada?
Ava soltó una carcajada suave, agradecida de poder respirar sin la tensión que Sophie había dejado clavada en sus hombr