Gabriel aún seguía furioso con Karen cuando bajó del auto y se encaminó a su oficina. Después de discutir con Deyanira, organizó unos documentos para ponerla en su nuevo lugar. No está dispuesto a perdonar la intromisión de ella en el hogar de su padre. Esa mujer no tiene ningún derecho a robarle la paz que ella no tiene debido a su capricho u obsesión.
Él está decidido a poner a cada uno de sus trabajadores en sus respectivos lugares, ya no va a tener más contemplaciones.
— ¡Celia! — la llamó