Manuel, cuando vio a Karen, no pudo disimular su alegría; parecía que sus sueños se estaban haciendo realidad. Delante de él estaba la hija de su mejor amigo. Llevaban mucho tiempo planeando emparejarlos, y hasta la llevó a trabajar en la empresa de Gabriel solo para acercarlos, y todo les salía mal, y el mismo destino los puso en el mismo camino.
Para Gabriel no pasó desapercibida aquella alegría y de manera déspota preguntó.
— ¿Ustedes se conocen? — Las palabras eran frías y calculadas, deja