Celia no cabe de felicidad por la pregunta que le hizo Gabriel en la oficina, de que sí tenía novio. Ella se imagina que él está interesado y pensaba en tener una relación. Y con esta felicidad llegó a la oficina y quedó bajo la tensa mirada de Deyanira.
Los ojos de Deyanira la miran perspicaz y le molesta tanta felicidad.
— ¿A qué se debe tanta alegría? — le preguntó la rubia.
La joven no pudo disimular y sonrió de oreja a oreja.
—Al parecer, tu plan de que el Ceo se enamore de mí, está funci