Lía siente la presión en su pecho intensificarse con cada segundo que pasa. Desde la cabaña donde se encuentra refugiada con su hijo, puede escuchar los murmullos inquietos de los guerreros de Stormwood. La tensión en el aire es sofocante, como si el bosque mismo contuviera el aliento ante la inminente tormenta.
Einar le ha ordenado permanecer aquí, alejada del conflicto, protegida por varios miembros de la manada. Pero su instinto le dice que quedarse quieta es un error. Las sombras de la noch