El sonido de los pasos de Einar resuena por la casa mientras Lía lo observa desde la sala. Está de pie, con los brazos cruzados, y su expresión es una mezcla de desconfianza y curiosidad. No esperaba que él volviera tan pronto, y mucho menos con un paquete de pañales bajo el brazo y una bolsa llena de comida en la otra mano.
—¿Qué haces aquí, Einar? —pregunta, su tono más cansado que hostil.
Einar deja las cosas en la mesa, sacudiéndose el polvo de las manos. Su mirada, normalmente severa, pare