La noche está en calma, pero dentro de Lía se libra una tormenta. Sentada en la pequeña habitación que ha sido su refugio desde que llegó a Stormwood, observa el bolso que descansa a sus pies. Lo empacó hace una hora, metiendo solo lo necesario: ropa sencilla, documentos, y un par de recuerdos que no podía dejar atrás. La decisión está tomada, pero su corazón todavía lucha contra ella.
Lía acaricia su vientre, sintiendo la suave curvatura que empieza a marcar su embarazo. En ese