Silas.
Naomi bajó y sacó mi miembro con su mano, fue una sensación exquisita, me picó cada parte de la piel cuando su mano frotó mi zona más sensible.
Esa mirada que me lanzó, solo hizo que me prendiera más de lo que estaba. El calor en mis mejillas era infernal, y mi pene erecto ansiaba entrar en su boca.
—N-Naomi, N-no hace…
Ni siquiera pude formular bien una oración. Los nervios los tenía a flor de piel porque sería la primera vez que ella me haría un oral. ¿Cómo no iba a estar nervioso