Naomi.
***
¿Estaba soñando?
Me encontraba en una habitación blanca, no había puerta ni ningún tipo de salida. Caminé, las cuatro paredes no dejaban que avanzara.
Pronto, una cama apareció frente a mí, y para mi sorpresa, una figura familiar estaba sentada en la orilla. Me miró con una amplia sonrisa que me estrujó el corazón.
Corrí hacia ella y me arrodillé para colocar mi cabeza sobre su regazo, empecé a llorar sin parar.
—¡Mamá! ¡Mamá! Te extraño tanto. No puedo creer que por fin vuelvo