Naomi.
—¿Quieres decir que estamos conectados? —pregunté, incrédula—. ¿Literalmente?
Me mordí una uña. Era difícil comprender, porque hasta hace poco, yo vivía en un mundo normal, sin saber de la existencia de ciertas criaturas.
¿Estaba soñando?
—Sé muy sincera conmigo. ¿No sientes una especie de conexión cada vez que me ves o estoy cerca? —indagó, apoyando los codos sobre sus piernas—. Por favor, no te juzgaré. Es importante que me digas la verdad sin tener vergüenza.
—¿Q-quieres que me c