Naomi.
Pasamos por mi casa y me llevé lo más que pude, tal vez me tocaría venderla si no iba a regresar. Guardé las fotos de mi madre y varias velas para hacerle un mini altar en casa de Silas.
Ella me salvó, estaba segura de que lo mandó a él…
Sonreí porque después de todo, no me dejó sola. Desde el cielo me cuidaba, ¿no?
Tomé un baño rápido y le presté ropa a Silas.
—¿Cómo me veo? —Dio una vuelta, simulando ser una mujer.
Me reí.
Mi camisa le quedaba tan ajustada, que parte de su abdom