El evento benéfico se celebraba en el lujoso salón de un hotel de cinco estrellas, con una iluminación tenue y elegante que reflejaba el prestigio de los asistentes. La prensa, los empresarios más influyentes y diseñadores reconocidos estaban presentes.
Alexandro Montenegro llegó con su porte imponente, vestido impecablemente con un traje negro a la medida. A su lado, Victoria y Lucía entraron con una sonrisa fingida, creyendo que tenían la situación bajo control.
Lo que no sabían era que todo