Ethan entró en la habitación de Alice con los hombros tensos. Detrás de él avanzaron la técnica enviada por el laboratorio y uno de sus hombres de seguridad, que se quedó apostado junto a la puerta, atento a cualquier movimiento.
Había aprendido de la peor manera que con Alice no podía bajar la guardia. No iba a darle espacio para intentar nada.
—Ethan… —dijo ella, incorporándose en la cama.
Él retrocedió un paso casi por reflejo, marcando distancia.
—La señorita te tomará una muestra de sangr