Hannah fingía prestar atención a la pantalla de su celular mientras la estilista le arreglaba el cabello, pero en realidad no podía dejar de observar a la mujer. Había algo distinto en ella. Se veía tensa, con los ojos ligeramente hinchados, como si hubiera estado llorando no hacía mucho.
Daysi debía rondar los treinta, quizá un poco menos. Siempre tenía una sonrisa amable y solía preguntarle cómo había dormido mientras comenzaba a maquillarla. Aquella mañana no había sido la excepción: hablaba