La madre de Piper regresó de la puerta con una caja enorme en manos.
—Creo que tu vestido llegó —anunció.
Piper se acercó a ella y tomó la caja con una sonrisa emocionada.
—Vamos a verlo.
Su madre asintió.
Piper se dirigió a su habitación con su madre siguiéndola.
Dejó la caja sobre su cama y desató el moño. Luego retiró la tapa de encima con cuidado y la dejó a un lado. En el interior, perfectamente acomodado estaba su vestido. Pasó una mano sobre la tela verde. Nunca había tenido nada ta