Hannah fingió no escuchar a Nora y terminó de lavarse las manos. Con demasiada calma, sacudió el exceso de agua, tomó una toalla de papel y se las secó antes de arrojarla al tacho de basura. Luego se dirigió hacia la puerta sin dedicarle una sola mirada a aquella mujer desagradable. Era mejor ignorarla; lo último que quería era rebajarse a una discusión con ella.
Había intentado hablarle en el pasado, poco después de aquel día en que la encontró en la oficina con su esposo, en una situación comp