Thiago entró en el bar y se vio envuelto por la música suave que sonaba de fondo. En el ambiente flotaba una mezcla de perfume sutil y licor caro.
Recorrió el lugar con la mirada y pronto encontró a su amigo sentado en uno de los bancos de la barra.
Se dirigió directamente hacia él y colocó una mano sobre su hombro. Este se volvió y le regaló una sonrisa antes de ponerse de pie y ofrecerle la mano. Cuando la estrecharon con una fuerte palmada, lo atrajo para un breve abrazo.
—Creí que nunca vol