La mudanza terminó ocupando el resto del día. Aunque Maya y Zak no tenían demasiadas pertenencias, trasladarlo todo resultó más agotador de lo que había imaginado. Entre las cajas de ropa, los juguetes de su hijo, algunos libros y los pocos muebles que le pertenecían, le tomó bastante tiempo empacarlo todo.
Mientras desempacaba y organizaba todo en la nueva habitación con una sonrisa en el rostro, su hijo parecía estar viviendo una aventura. Corría de un lado a otro, señalando cada rincón nuev