-¡Vamos, Vamos, quiero llegar pronto con mamá!-Nos grita Nicco subiendo por las escaleras del Jet que Val contrató para nuestro viaje.
-Nicco, el avión no se irá sin nosotros y tampoco acortaremos tiempo, ya bastante acortamos con que sea un jet particular.
-Eres un verdadero aguafiestas, papá.
Y como si nada, aunque mi cara se cayó hasta el suelo, ese pequeño me empezó a decir papá.
Hizo que me sentara a su lado en el avión y se fue cotorreando todo el viaje. No sé cómo le hacía, pero tenía tantos temas de conversación y saltaba de uno a otro con tal facilidad que mi asombro cada vez se expandía.
Val, para nuestra seguridad, nos envió con Ágatha, la enfermera más amorosa de la sala de cardiología, ella era una mamá soltera de dos enanos de la edad de Nicco, creo que por eso ambos se llevaron tan bien.
-Hey, Ágatha, ¿Con quién se quedaron tus hijos?
-Ellos se quedaron con mi mamá, ella los va a cuidar mientras yo cuido de ti.
-Pobrecitos, creo que te extrañarán mucho, como yo