Pero por qué le aguanta tanto, por lo que me habían contado con Enzo, él era el encargado de los negocios en Roma, era algo así como su heredero, no me cabía en la cabeza que se dejara pasar a llevar por una simple mujer, en este mundo, como ya he dicho, podíamos ser desechables, algo había ahí para que ella actuara de esa manera.
Lorenzo salió con la mujer a rastras y el guardia me vio apenado.
-Lo siento mucho señorita Gianna, pero no pudimos detenerla.
-Tranquilo, ahora déjenme sola con R