Entramos en la habitación y una muchacha de la edad de mi mafiosa estaba en la cama, ella debe ser Regina.
Al lado de ella, estaba mi adorada princesa, estaba durmiendo en un sillón pequeño y cubierta por una manta, como pude la levanté y la coloqué entre mis brazos, comencé a hacerle cariñitos en su cabeza y besar su frente, ella no sabía la paz y tranquilidad que me producía tenerla así en mis brazos.
Para cuando despertó, las risas de Nicco y los besos fugaces que nos dimos me alegraron este corazón prestado, pero la cara de molestia de mi amada mafiosa al ver a Ágatha me sacó una risita, mire que ponerse celosa de la nueva amiga de su hijo, si supiera.
Mientras estábamos hablando despertó Regina y le pedí a Ágatha que fuera a buscar a su doctor, aproveché de hacer en reconocimiento y verificar que ya no requería oxígeno.
La tal Giordana entró como loca detrás de Ágatha y del colega y estaba a punto de hacer una escenita y todos nos quedamos petrificados, pero eso provocó que m