Ante sus ojos y su bondad no pude resistir, no estaba segura de convertirme en madre de un adolescente, así de rápido, e inesperadamente, o quizá no estaba preparada para ellos, pues jamás imaginé que en verdad Eduardo regresara a mí y que justamente sucediera esta tragedia, pero de lo que sí estaba consciente es que no quería separarme nunca más de su lado, por fin sentía esa paz que tanto había buscado.
— Sí, Eduardo, estoy dispuesta a todo lo que podamos crear juntos — Confirmé su pregunta,