Lo miré unos segundos sin decir nada, como si necesitara confirmar que realmente estaba ahí. Alex se mantenía igual de relajado, apoyado en el marco como si no estuviera parado justo en medio de una vida que claramente no le pertenecía.
—Esto es nuevo —dije al fin, cruzándome de brazos—. No sabía que ahora hacías visitas sorpresa a casas ajenas.
—Depende de la casa —respondió con una media sonrisa—. Algunas valen la pena.
—Esta no.
La respuesta fue automática.
Y suficiente para que l