Sentí cómo algo dentro de mí se tensaba hasta el límite en el momento en que sus palabras tomaron forma, dichas con esa calma fría que siempre había confundido con elegancia, pero que ahora solo me parecía crueldad disfrazada. Me quedé mirándola unos segundos, procesando lo que implicaba todo aquello, sintiendo cómo la rabia empezaba a mezclarse con algo más profundo, más peligroso.
—No desapareció solo tú nieto—dije al fin, y mi voz salió firme, cargada de una emoción que ya no intentaba ocult