La pregunta no me dejó en paz ni un segundo, lo cual era bastante injusto porque yo solo había ido a cenar con mis amigas a distraerme, no a cuestionar mis decisiones de vida como si estuviera en terapia intensiva emocional. Mientras Sandra hablaba de algo que claramente no estaba escuchando y Laura bebía vino como si fuera medicina, yo estaba atrapada pensando en lo mismo una y otra vez.
¿Podría enamorarme de Adrián?
Lo primero que hizo mi cerebro fue recordarme quién era él en la oficina, lo