( Eduardo)
La casa estaba demasiado silenciosa cuando regresé por última vez y, por primera vez desde que tenía memoria, ese silencio no me transmitió tranquilidad ni poder, sino una sensación incómoda de vacío. Durante años aquella mansión había sido el centro absoluto de mi vida, el lugar alrededor del cual giraban las expectativas, las reglas y las ambiciones que terminaron definiéndome más de lo que alguna vez quise admitir, pero esa noche todo se sentía distinto. Más frío. Más ajeno.
O qui