(Adrián)
El escándalo explotó antes incluso de que amaneciera por completo y, en cuestión de horas, el apellido Castellanos estaba en todas partes. Los noticieros repetían la noticia una y otra vez mientras periodistas, analistas y accionistas intentaban entender cómo una de las familias más poderosas del país había terminado vinculada a una investigación criminal de semejante magnitud.
Corrupción, encubrimiento, manipulación de pruebas y posible intento de homicidio. Las palabras se repetían u