(Clara)
La fiesta de compromiso de Eduardo y Sandra estaba en su punto más alto, justo en ese momento en el que todo parecía funcionar demasiado bien como para ser real. Las luces, la música, las conversaciones medidas y las sonrisas perfectamente ensayadas creaban una escena impecable, casi irreal, como si cada detalle hubiera sido diseñado para impresionar a cualquiera que estuviera mirando… y claramente había muchos mirando.
Y yo solo podía pensar en lo que había pasado antes.
En la