(Adrián)
Llegué a la casa con el cuerpo pesado y la cabeza llena de ruido, de voces, de números, de miradas que no se me quitaban de encima ni siquiera ahora que todo había terminado, y lo único que quería era silencio, un momento sin tener que sostener nada, sin tener que demostrar nada… pero no lo tuve.
Porque él estaba ahí.
Eduardo.
Apoyado contra la pared del salón, con la misma calma que había tenido toda la semana, como si nada de lo que había pasado lo hubiera tocado, como si no fuera pa