(Adrián)
Al día siguiente en la empresa sala estaba llena de expectativas antes incluso de que alguien hablara, y eso se sentía en cada mirada, en cada documento ya abierto sobre la mesa, en la forma en que todos parecían estar esperando lo mismo sin necesidad de decirlo en voz alta. Sabían que algo iba mal y querían verlo, confirmarlo, medir hasta dónde llegaba.
Tomé asiento sin prisa, dejando el informe frente a mí con una tranquilidad que no era del todo real, pero que era necesaria, porqu