Volver a la oficina no se sintió como volver al trabajo.
Se sintió como entrar a un escenario… donde claramente alguien había decidido que yo sería el entretenimiento principal del día.
—¡CLARA!
Ni siquiera había cruzado bien la puerta cuando me atraparon en un abrazo colectivo que incluía risas, preguntas y alguien que casi me tumba el bolso.
—¡Volviste!
—¡Pensamos que no regresabas!
—¡Te extrañamos demasiado!
—Ok, ok, sigo viva —dije entre risas, intentando respirar—. Uno por uno, por