Desperté lentamente, sin saber exactamente qué había sido lo primero en hacerme volver a la conciencia, si la luz suave que se filtraba por las cortinas o la sensación cálida y constante de su cuerpo a mi lado, sosteniéndome como si incluso dormido no tuviera intención de soltarme.
No me moví de inmediato.
Había algo en ese momento, en esa quietud inesperada, que me hizo quedarme así unos segundos más, simplemente sintiendo, siendo consciente de cada pequeño detalle que normalmente ignoraría: e