Sonia aparece en la entrada de la sala de conferencias. Todas las cámaras se centran en ella y, con una sonrisa, comienza a caminar hasta donde estamos nosotros.
—Se le vio muy pegada a tu amigo Lorenzo. ¿Quién diría? —No podía evitar sentir ciertos celos cuando Sonia menciona su cercanía, pero intento controlarme.
—Tú no deberías estar aquí.
—Si vas a hablar de mí, prefiero estar presente y que no termines diciendo sandeces.
—Pero si tú corriste a dar entrevistas a todos los medios y ni siquie