DANIELA MOLINA
Decidí irme porque no quería lidiar con el problema de un hombre celoso. Estaba cansada, y hoy habían pasado muchas cosas. Además, esta bebé absorbe gran parte de mi energía. Siempre tengo sueño y ya comer a cada rato se me hizo costumbre.
Me pongo la pijama, pero cuando voy a entrar a la cama, siento cómo alguien me jala del cabello y luego cubre mi boca para que no pueda gritar.
—Tranquila, nena.
—¿Mariano? —¿Qué hace ese desgraciado aquí?
—¿No me esperabas? —Suelta una risa bu