Capítulo 41. Celos crecientes
La expresión de Sabrina al verlos atravesar la puerta de entrada de la casa, era sublime.
Muriel se habría reído mucho, de no ser por lo nerviosa que estaba.
Joaquín la salvó de hacer las presentaciones pertinentes, puesto que ella no habría sabido cómo hacerlo sin mentir.
-Tía Sabrina, te presento a un amigo del gimnasio, Santi… Se quedará a cenar.
El joven Esquivel tendió una mano cordial hacia la hermana menor, con una sonrisa de esas que derretían a cualquiera a su alrededor.
-Mucho gusto,