Capítulo 42. Ten un poco de dignidad
Muriel enrojeció como un tomate mientras Joaquín miraba a ambos con desconcierto.
Sabrina, más aliviada al haber descifrado el enigma que la incomodaba, se dio cuenta de que había actuado con precipitación.
-¿Ustedes… se conocen?... ¿Es tu jefe, mamá?
La mujer lo miró con culpa.
-Lo siento… Me sorprendió la coincidencia al verlo a la salida del gimnasio… y no supe cómo reaccionar ni actuar… no quise predisponerte diciéndote quién era él…
Joaquín se giró ahora hacia Santiago:
-Y tú le seguiste l