Capítulo 13. Pagar los platos rotos...
Muriel enrojeció.
-¡No!... Bueno… En realidad… Sí. Pero no pretendo un aumentó así, de la nada. Estoy dispuesta… a trabajar horas extra. Y quisiera su permiso para revisar a fondo los nuevos acuerdos de sociedad con otras empresas…
Él sonrió. Y con ese gesto, ella pudo sentir que el aire volvía a su cuerpo… Su sonrisa era más tranquilizadora y luminosa de lo que esperaba, aunque no estaba segura de lo que diría Santiago a continuación.
El hombre se reclinó en su asiento y finalmente habló.
-Pod