Capítulo 12. ¿Qué estás dispuesta a hacer por mí?
Muriel balbuceó unas instrucciones para la cena a su hermana y corrió a su habitación con su móvil.
Sus manos temblaban cuando abrió nuevamente el correo electrónico, llena de incredulidad.
Los archivos adjuntos eran fotos y videos íntimos que ni siquiera había notado cuándo fueron tomados por Javier.
Era evidente que tenían varios años, ella era un poco más joven, y obedecía cada juego que el hombre le proponía, con tal de satisfacerlo, aunque a él nunca le hubiera preocupado más que su propio