capítulo 32

La mañana después del desayuno con Joaquín y Victoria, el ambiente dentro del auto era silencioso, pero no incómodo. Dylan conducía con una mano en el volante, la otra apoyada en la palanca de cambios. De vez en cuando, su mirada se desviaba hacia Luciana, quien parecía perdida en sus pensamientos, mirando por la ventana como si buscara respuestas en el paisaje urbano que pasaba frente a ellos.

Luciana finalmente rompió el silencio con un suspiro.

—Todo esto está yendo muy rápido...

Dylan l
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