capítulo 28

La mañana siguiente amaneció extrañamente tranquila.

Luciana aún dormía acurrucada en el pecho de Dylan, mientras él miraba el techo, incapaz de conciliar el sueño del todo.

El aroma a café recién hecho lo sacó de sus pensamientos.

Un crujido en la cocina.

Algo se movía.

Instintivamente, Dylan se incorporó de golpe y en ese impulso terminó cayéndose del sillón con un golpe sordo.

—¡Mierda! —masculló, frotándose el codo.

Luciana se despertó alarmada, parpadeando somnolienta.

—¿Qué pasa?
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App