Gala
Alguien me jalaba hacia atrás, hundiéndome entre la multitud. No era Pedro, no era Julieta. Un agarre duro, desconocido, me obligó a girar.
Solo alcancé a ver la silueta de un hombre a mi lado, sujeta a mi brazo con fuerza, mientras Guille lanzaba su primer golpe en el ring, sin saber lo que ocurría entre las sombras.
Mi brazo ardía dónde la mano me apretaba. Todo ocurrió demasiado rápido.
El ruido del Galpón; los gritos del público y la campana del ring, fueron la cortina perfecta para si