Capítulo 89
El taxi se detuvo con un chirrido seco frente al imponente edificio del Grupo Rossy. Nara apenas esperó a que el vehículo se detuviera por completo; lanzó un billete hacia el asiento delantero y salió con pasos decididos. El viento agitaba su cabello mientras caminaba, y cada paso era un latido de furia que la llevaba directo a la boca del lobo.
Los guardias de seguridad apenas alcanzaron a reaccionar. La conocían, sabían que había trabajado allí, y el brillo acerado en sus ojos