Capítulo 58
Nara pone una mano con dificultad en su cabeza; siente que le duele demasiado. Poco a poco recuerda lo que sucedió y abre los ojos con pesadez y ve a Neida y al hombre de antes. También se percata de que no está en una casa; parece algo como una cueva.
–Así que decidiste despertar –le dice Neida y se agacha junto a ella. La ayuda a sentarse derecha y le ata las manos; sus pies ya están atados.
–¿Por qué hacen esto? No me he metido con ninguno de los dos –les dice Nara.
–Todo lo que sucedió es tu culpa. Creí que iba a alcanzar la cima y, sin embargo, mira dónde me encuentro ahora. Si hubieses interferido en mi camino, si solo tú no existieras, nada de esto hubiese pasado –le dice Neida en un tono frío como el hielo.
–¿Estás segura de que es así? Neida, nunca intenté quitarte nada; simplemente, cuando algo no te pertenece, no hay forma de hacerlo tuyo.
–¿Quieres decir que Marco es tuyo? –Nara baja la cabeza.
–Claro que no, pero al menos yo sé que mi lugar no está a su lado;