Capítulo 58
Nara pone una mano con dificultad en su cabeza; siente que le duele demasiado. Poco a poco recuerda lo que sucedió y abre los ojos con pesadez y ve a Neida y al hombre de antes. También se percata de que no está en una casa; parece algo como una cueva.
–Así que decidiste despertar –le dice Neida y se agacha junto a ella. La ayuda a sentarse derecha y le ata las manos; sus pies ya están atados.
–¿Por qué hacen esto? No me he metido con ninguno de los dos –les dice Nara.
–Todo lo que