Capítulo 44
Neida deposita la bandeja en la mesa de centro de la oficina, bajo la atenta mirada de los hombres que se quedaron en silencio cuando ella entró. Lleva la taza de café primero a Darío, luego toma la taza de Marco y camina hacia él con una sonrisa coqueta. De forma intencionada, roza su mano al entregarle el café.
Marco ya había agotado la poca paciencia que tenía para esta mujer. Si actuaba de forma tan descarada frente a él una vez más, acabaría asesinándola.
– ¿Qué crees que está