Capítulo 30
Carlos entró al lobby del grupo Rossy viéndose molesto, se acercó a la recepción y exigió de forma bastante descompuesta ver a Marco. A pesar de la negativa de la recepcionista, que le explicó que sin cita no se podía ver al señor Rossy, él siguió pidiendo verlo.
—Como ya le expliqué, la agenda del señor Rossy es demasiado apretada, a menos que tenga una cita no lo puedo dejar pasar.
—Deja de hablar estupideces —le grita Carlos. Todos se detenían a ver el escándalo que había allí—.