capítulo 112
Marco entró en la antigua mansión de los Rossy, ese lugar donde el tiempo parecía haberse detenido. El eco de sus pasos sobre el mármol frío resonaba con la misma fuerza que los recuerdos que lo perseguían cada vez que cruzaba esas puertas.
Sabía que la conversación que lo esperaba no iba a ser sencilla. Solo necesitó ver la mirada severa de su abuelo para confirmarlo. Anghelo debía haber pasado por allí antes, sembrando su acostumbrada cizaña.
El anciano estaba sentado en su silló