106

Capítulo 106

Eva entró en la oficina de Marco con pasos temblorosos. La recepcionista ya la había anunciado, y él, con una calma gélida, había dado la orden de dejarla pasar. Quería verla. Quería comprobar qué mentira se había inventado esta vez para justificar lo ocurrido la noche anterior.

Desde el primer instante, Eva comenzó a llorar. Ni siquiera trató de contenerse. Se arrodilló frente al escritorio, con la cabeza gacha, como si buscara el perdón en su humillación. Marco la observó en sile
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