Mundo ficciónIniciar sesiónChantal
Al salir no pude evitar el temblor en mis piernas. Lo vivido en el interior de ese cuarto fue cosa de otro mundo, no voy a negar que me fascino ceder ante los besos de ese hombre, pero solo quise saciar la curiosidad de saber que era tenerlo pegado a mí y apoderarse de mis labios.
—¿Te sientes bien? —pregunta Lucrecia mientras frunce el ceño—. Te ves terrible.
—No pasa nada, sol







